Esto es lo que ha venido intentando el Sr. Mut a lo largo de estos últimos años. Ya no es ninguna sorpresa ver a los compañeros de batalla de este personaje que se alejan decepcionados de una manera de trabajar despótica como es la del líder de Plataforma de Gandia.
Ya vimos cuando era líder del Partido Popular de Gandia como confundía conceptos como disciplina de partido con anulación de la creatividad de los miembros del partido, confundía liderazgo con autoritarismo. Y es que el miedo a que los demás viéramos su incompetencia le ha llevado obsesivamente a bloquear a todos los que le han rodeado a lo largo de su trayectoria política.
En su momento, y cuando dejó de tener la confianza de la dirección regional del partido, enfadado como un niño quiso conducir al partido en dirección contraria, campo a través por un camino sospechoso y sin más destino que el seguir siendo el líder de algo o de alguien. Al momento comprobó que nadie le seguía porque todos vimos que su proyecto era destructivo y estéril.
Como en política todo es posible, nuestro alcalde el Sr. Orengo tuvo a bien apadrinarlo ya que esta estrategia le valdría revalidar su gobierno mixto, donde lo único que prima es continuar en el poder.
Claro que, poco a poco, todos los ciudadanos nos hemos dado cuenta que, lejos de trabajar por la ciudadanía gandiense han estado trabajando por ellos mismos. Lejos de buscar proyectos para nuestra ciudad, han buscado estratagemas para continuar gobernando.
Pero no sólo se ha dado cuenta la ciudadanía que, responsable y cada vez más crítica, exige unos gobernantes honestos y competentes. También sus más allegados personal y políticamente han visto coaccionadas todas sus expectativas. Así, sucesivamente, sus “manos derechas” han claudicado al proyecto “Plataforma de Mut”. Ahora se ha quedado sólo con su inútil partido, incapaz de transmitir credibilidad a los ciudadanos, con sus resentimientos infantiles, con su obsesión por liderar un partido en el que nunca creyó. Con su afán de protagonismo que nunca tuvo. Mut nació políticamente fracasado y nunca ha sido capaz de levantarse ni de convencer ni a los cercanos ni a los lejanos, ni a los que ha dado de comer, ni a los que ha dejado abandonados.
Su antagonista es un líder carismático que aunque envidias por parte de los que no pueden ser como él (léase los socialistas) es un líder nato, es un gestor extraordinario. Con ilusión, pero sin necesidad, con fuerza pero sin provocación, con seguridad pero sin desaliento, con astucia pero con prudencia, con entusiasmo pero con realismo. Con las virtudes que deberíamos exigir a nuestros gobernantes , ha sabido unir un partido como es el Partido Popular. Porque Arturo Torró se propone conseguir dignamente lo que otros se proponen conquistar por la fuerza del engaño y con la manipulación como único instrumento de trabajo.
Porque como dijo Benjamin Constant en su viejo tratado “Del espíritu de conquista y de la usurpación”, nada se gana con la usurpación ya que sus efectos son funestos. Bastante tiempo los socialistas han usurpado la posibilidad de crecimiento de nuestra ciudad. Ha llegado el momento de decir basta ya.
domingo, 19 de diciembre de 2010
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