Muchas veces hemos de matizar que
no se pueden extrapolar los datos de las elecciones municipales a las generales
ya que en primer lugar no son los mismos partidos los que concurren, y, en
segundo lugar, en las elecciones municipales se vota pensando en personas y en
siglas. Mucha literatura hay al respecto, en función del tamaño del municipio y
del país, pero no es mi intención extenderme en este asunto.
Mi interés se centra en la
comparativa entre las elecciones municipales y las autonómicas, y más aún
cuando muchos partidos han estado al borde de la injusta barrera del 5%, que
permite obtener representación. Barrera, que queda demostrado, debería
reducirse al 3% (aproximadamente 1100
votos en el caso de Gandia) mediante la cual hubieran tenido
representación política según la Ley D’Hondt, partidos políticos como UV (Joan
Sancho), GIVAL (Rosa Fuster), VERDS
(Joan Peris) o en esta ocasión “Si se Puede Gandia”.
Pero dicho esto, el análisis más
interesante se obtiene al introducir los datos autonómicos y extrapolarlos a
los locales. En este caso el PP obtendría 9 concejales, el PSOE 6 concejales,
Compromís (en coalición) 6 concejales, Ciudadanos 2 concejales y Podemos 2
concejales. Inmediatamente obervamos curiosidades como que la mayoría absoluta la
obtendría el eje de izquierdas. Pero, si nos centramos en las diferencias entre
las locales y las autonómicas, podemos concluir acerca del “carisma” de
nuestros líderes locales. Así Arturo Torró gana 1 concejal, Diana Morant gana
1, Lorena Milvaques se mantiene, Ciro pierde 1 y Belén Sánchez pierde 2. Estos
resultados serían independientes de la comparativa de la “marca” respecto a las
pasadas elecciones municipales y autonómicas, de la que también se deduce que
ha habido un cambio muy significativo.
Si bien, podríamos pensar en la
tendencia que estos resultados autonómicos podrían suponer para las próximas
elecciones municipales (donde se conozca mejor a algunos líderes
políticos), 4 años es mucho tiempo, y,
más tras unas inminentes elecciones generales, que podrían cambiar el mapa
político y crear nuevos vientos que impulsen las naves hacia otros rumbos
(incluido el fondo marino).
Ahora bien, en la reflexión que
debería hacer cada partido tras las elecciones, creo que es de vital
importancia comprobar que hay líderes cuyo carisma no aporta mucho para sus
respectivos partidos. Cierto es que en el caso de los resultados obtenidos por
“Si se puede Gandia” (1700 votos), la proeza de conseguir 1500 firmas en un
tiempo record y elegir una candidata absolutamente desconocida en el mundo
social y político de nuestra ciudad, sin experiencia ni presupuesto para llevar
a cabo una campaña, no puede ser más que digna de una felicitación. Lo cual no
excluye la reflexión de si es necesario un candidato más conocido o hay que
esperar que la gente vote exclusivamente a la marca. Craso error, en mi modesta
opinión.
Algo diferente es el caso de
Ciudadanos cuyo líder sí es más conocido en el ámbito social y político, y,
quizás la diferencia de votos en este caso sí se podría interpretar como una
necesidad de cambio del líder. Cambio que se antoja difícil cuando ha conseguido
obtener representación y con una importancia clave para la gobernabilidad de la
ciudad.
En cualquier caso, ahora también es
momento de alianzas que se antojan difíciles. El tiempo dirá si, al final, los
ciudadanos nos beneficiamos de la aparición de nuevos partidos cuya ideología
no está clara y de gobiernos con coaliciones cuya estabilidad está por
demostrar.
Esperemos que antes de las próximas
elecciones generales, podamos comprobar las promesas electorales y las formas
de gobernar, pues será esta y no otra,
la clave para elegir a quién queremos depositar nuestra confianza.
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