Los del “We Can” y “Podemos” nada tienen que ver. Mientras
Obama representaba la voz de la ilusión y de la esperanza, Pablo Iglesias es la
voz de los cabreados.
Un partido sin más esencia de
aglutinar a los que han dejado de creer en otro, no es un partido, más bien es
un aglutinamiento puntual de un estado de ánimo. Y, ¿después qué?, ¿Seguimos enfadados?,
¿Con quién?. Un partido tiene que construirse en positivo y su ideología aunque
interrelacionada debe ser interdependiente de los otros partidos. Podemos, sin
embargo, depende esencialmente de cuánta gente se desprende de su partido
matriz. Y recoger los restos no es formar un partido, porque no tiene ninguna
consistencia, sino que muestra únicamente el malestar y la necesidad de
regeneración política que necesita nuestra sociedad.
Podemos sí podría ser un
indicativo de la calidad política pero no un partido que quiere constituirse
como una alternativa al gobierno, como tampoco lo podría ser un partido que
recogiera sus apoyos de los votos nulos o en blanco. Un partido necesita que
quien le vote sepa que se hará con ese voto.
Y ahí vuelve a fallar Podemos
porque más que explicar su ideología se convierte en un populista que grita
contra los males que atacan al mundo. Y eso ya lo sabemos todos; lo que
necesitamos no es que nos los recuerden sino los remedios que debemos aplicar.
Y de eso no sabe Pablo Iglesias, porque si piensa que disminuir la edad de
jubilación a los 60 o parar los desahucios son medidas efectivas y posibles es
que no entiende que la Seguridad Social está en riesgo y que el déficit subiría
como ha subido estos últimos 30 años en países de Sudamérica que con
presidentes populistas han quebrado sus economías hasta el punto que su moneda
no valía absolutamente nada y los jornaleros cobraban en especies.
España ha sido un referente
europeo y no sudamericano, si vamos a tener a chavistas y castristas, si vamos
a comenzar con el insulto contra los yanquis entonces sí estamos realmente
perdidos.
Un político primer que todo ha de
ser sensato, eso es lo que necesitamos los ciudadanos, 0y luego que sea más
conservador o progresista es una opción que tiene que ver con una serie de factores
condicionantes sociales, familiares y personales y que es legítimo para
cualquier partido político como lo es para cualquier ciudadano.
Pero el populista de Podemos
carece de esa sensatez y sólo quiere que la sociedad esté cada vez más crispada
para que los partidos clásicos sigan desprendiéndose de sus votantes.
A priori no es malo una
regeneración política y democrática, en parte eso también lo necesita nuestra
sociedad actual. Pero si viene de la mano de partidos como Podemos, el
resultado final será dantesco y volver al camino será mucho peor que haberlo
perdido.
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