domingo, 13 de julio de 2014

La diferencia entre Obama y Podemos



Los del “We Can” y “Podemos” nada tienen que ver. Mientras Obama representaba la voz de la ilusión y de la esperanza, Pablo Iglesias es la voz de los cabreados.
Un partido sin más esencia de aglutinar a los que han dejado de creer en otro, no es un partido, más bien es un aglutinamiento puntual de un estado de ánimo. Y, ¿después qué?, ¿Seguimos enfadados?, ¿Con quién?. Un partido tiene que construirse en positivo y su ideología aunque interrelacionada debe ser interdependiente de los otros partidos. Podemos, sin embargo, depende esencialmente de cuánta gente se desprende de su partido matriz. Y recoger los restos no es formar un partido, porque no tiene ninguna consistencia, sino que muestra únicamente el malestar y la necesidad de regeneración política que necesita nuestra sociedad.
Podemos sí podría ser un indicativo de la calidad política pero no un partido que quiere constituirse como una alternativa al gobierno, como tampoco lo podría ser un partido que recogiera sus apoyos de los votos nulos o en blanco. Un partido necesita que quien le vote sepa que se hará con ese voto.
Y ahí vuelve a fallar Podemos porque más que explicar su ideología se convierte en un populista que grita contra los males que atacan al mundo. Y eso ya lo sabemos todos; lo que necesitamos no es que nos los recuerden sino los remedios que debemos aplicar. Y de eso no sabe Pablo Iglesias, porque si piensa que disminuir la edad de jubilación a los 60 o parar los desahucios son medidas efectivas y posibles es que no entiende que la Seguridad Social está en riesgo y que el déficit subiría como ha subido estos últimos 30 años en países de Sudamérica que con presidentes populistas han quebrado sus economías hasta el punto que su moneda no valía absolutamente nada y los jornaleros cobraban en especies.
España ha sido un referente europeo y no sudamericano, si vamos a tener a chavistas y castristas, si vamos a comenzar con el insulto contra los yanquis entonces sí estamos realmente perdidos.
Un político primer que todo ha de ser sensato, eso es lo que necesitamos los ciudadanos, 0y luego que sea más conservador o progresista es una opción que tiene que ver con una serie de factores condicionantes sociales, familiares y personales y que es legítimo para cualquier partido político como lo es para cualquier ciudadano.
Pero el populista de Podemos carece de esa sensatez y sólo quiere que la sociedad esté cada vez más crispada para que los partidos clásicos sigan desprendiéndose de sus votantes.
A priori no es malo una regeneración política y democrática, en parte eso también lo necesita nuestra sociedad actual. Pero si viene de la mano de partidos como Podemos, el resultado final será dantesco y volver al camino será mucho peor que haberlo perdido.

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