lunes, 2 de junio de 2014

¿El fin del bipartidismo o el fin de los votantes incondicionales?


Muchos piensan que Podemos es un partido político que terminará como ha empezado, de manera súbita. Pero otros ven un futuro presidente del gobierno. Y es que todos coincidimos en la sorpresa de su éxito electoral

Pero si queremos analizar un poco, tendremos que remontarnos a las últimas elecciones locales y autonómicas, y más tarde en las generales; en las que muchos votantes indecisos (es famosa masa del 30%) eligieron votar el PP en lugar de repartirse el voto entre los partidos mayoritarios

Voto de desesperación ante la crisis económica que existía en el 2011, voto de desesperación al comprobar que el PSOE no tenía capacidad de solucionar los problemas del país.

Pasados dos años muchos tienen claro que no existe una fórmula mágica, pero la desesperación continua, y ya no queda a nadie por quien votar. O al menos a ningún partido tradicional

En definitiva que el PP fue subiendo en popularidad desde el inicio de la crisis en el 2007 hasta las generales del 2011, donde empezó a caer cuando los ciudadanos comprobaron que tampoco solucionaba el problema del paro.

Ahora bien, con partidos nuevos como Podemos, UPyD o Ciutadans o no tan nuevos como IU o Compromís, es seguro que su popularidad irá subiendo hasta que entren en el gobierno, posiblemente en el año 2015, cuando se celebren las próximas elecciones locales y autonómicas y hasta las próximas generales.

El proceso será muy similar al que sufrió el Partido Popular. Es decir la popularidad aumenta mientras estén en la oposición y luego caerá en picado cuando formen parte del gobierno.

Es irónico que cuando más tiempo estén en la oposición (y mientras dure la crisis que todavía le queda al menos dos legislaturas) lo mejor para ganar en popularidad es estar en la oposición

Pero todos sabemos que la vocación de un partido es la de ganar y gobernar, no la de estar en la oposición,  no es una vocación exclusiva de Pablo Iglesias, que declara que le molesta perder. Y, todos sabemos también (aunque algunos no quieran admitirlo) que ningún partido nuevo va a solucionar lo que no han conseguido los que ya han gobernado.

No sabemos si gobernarán coaliciones de 4 ó más 5 partidos, o, si por otra parte se atreverán a realizar grandes coaliciones entre PP y PSOE como parece que ocurrirá en Europa y ha ocurrido en países como Alemania, pero lo que continuará con toda probabilidad es la crisis económica y en consecuencia el desencanto de la ciudadanía hacia la clase política.

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