viernes, 19 de julio de 2013

El nuevo estilo periodístico


Estos últimos años nos hemos acostumbrados a separar la prensa tradicional de aquella llamada amarilla que tanto gusta a algunos y tan poco a otros.

La separación estaba bastante clara y mientras la rigurosidad, objetividad y profesionalidad primaban en la primera, en sensacionalismo dominaba a la segunda.

Aunque nunca encontrábamos un medio apolítico (no porque fueran privados, sino porque los grupos de interés que los fundaban y dirigían tenían una postura más que clara), y, en consecuencia, no evitaban la cacería política, aún a sabiendas que el desprestigio social de sectores políticos quedaba patente.

Ahora bien, parece que nuestra prensa y otros medios de comunicación que nos nutren de la actualidad diaria, han dado un giro buscando morbosamente aquello que parece que más atrae al lector. Así cuando entras en Elpais.com encuentras los apuntes de Barcenas que como dicen en un programa de la Sexta, bien merece un monumento por la rentabilidad que le sacan los medios para conseguir titulares.

No creo que eso sea dar información, pero también sabemos que, con las noticias, algunos ciudadanos buscan informarse y otros disfrutar de ver los ataques políticos. Los medios buscan vender periódicos o ganar espectadores: es natural. Pero los ciudadanos no debemos confundir la información del despropósito que estamos viviendo en una actualidad tan convulsa.

Parece que se trate de una competición de “a ver quien la hace más gorda”. Si el PSOE andaluz con los ERE o en PP con los sobresueldos. No se trata de tapar nada, pues en democracia, los medios de comunicación deben ser plurales y contarlo todo, pero el enfoque y en énfasis parece que han pasado de la objetividad a la inculpación.

Los ciudadanos deben estar informados de todo aquello que acontece en la sociedad, pero son los jueces quienes juzgan a los ciudadanos en las respectivas audiencias, de la misma forma que los ciudadanos deben juzgar a los políticos en las urnas. No es de recibo que un ciudadano deba responder ante los medios de comunicación de aquello que deberá responder ante un juez. No se trata de construir secretos de sumario, sino de destruir el canibalismo periodístico que no distingue entre los ingredientes que ofrece a sus clientes.

La degeneración periodística dará lugar a la incredibilidad de los medios de comunicación y eso es algo que no queremos nadie. La responsabilidad periodística debe superar a la política y ciudadana en este caso, si queremos salvar algo más que la democracia.

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