Nos han sorprendido las últimas
declaraciones en los medios de comunicación de ciertos dirigentes sindicales
que se oponen a realizar también un ejercicio de transparencia mostrando públicamente
sus retribuciones. Se basan en que dependen de las cuotas de sus militantes y
que ellos no son cargos públicos.
Siguiendo el mismo razonamiento,
nadie debería escandalizarse por el caso Barcenas porque el dinero “desviado”
no es público sino de donantes privados; muy diferente al caso de los ERES
andaluces, donde el dinero desviado era público.
Así pues las exigencias de la
ciudadanía, no sólo tienen razón de ser cuando los ciudadanos se sienten
robados desde el punto de vista económico, sino estafados, desde el punto de
vista conceptual. Es decir, a quienes más indigna el caso Bárcenas es (o debería
ser) a los votantes del PP, independientemente que la oposición lo aproveche estupendamente
como estrategia electoral.
Así pues, si mucho nos interesa
saber lo que nuestros representantes políticos ganan en estos tiempos de
crisis, no nos interesa menos saber lo que ganan los representantes sindicales
que tanto predican sin el ejemplo.
Si nada hay que esconder, no
deberían tener problemas para poner a disposición de todo el mundo sus nóminas
(y otras retribuciones en B) porque cada vez más vemos que quien exige cumplir
la ley es quien primero no la cumple. Así pasó con los chalets de lujo de
algunos dirigentes de IU o relojes ROLEX de dirigentes de CCOO (que dijo que eran
un regalo, pero en ese caso sin contrapartidas demostrables).
Todos sabemos el chantaje al que
someten los sindicatos a los políticos con tal de tener más representantes o más
dinero para financiarse a través de cursos de formación que en muchas ocasiones
ni se hacen.
En definitiva, todos sabemos que
la vara de medir que los sindicatos aplican para exigir, no es la misma que se
aplican a ellos mismos. Y, si nuestra sociedad espera poder reivindicar sus
derechos a través de los sindicatos, la confianza debe ser máxima. Si hablamos
de transparencia en todas las instituciones, a muchos nos interesa saber si un
representante sindical está en su cargo por vocación de servicio a la ciudadanía
o por un sueldo sustancioso, que aunque legal, y respetable para muchos, no es ético
para muchos otros en estos tiempos de crisis
Exijamos lo mismo para todos, para
los demás y para nosotros mismos, y exijámoslo ya.
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