Hemos podido constatar como los
redactores de las pruebas de selectividad han vuelto a utilizar sus puestos
docentes para hacer política desde la educación.
Utilizando una entrada de un blog
en el que acusa a los políticos de ser antisistema, haciendo claras alusiones a
casos de corrupción, han creído conveniente elegir este texto para ser
analizado por los alumnos que se presentan a las pruebas de selectividad
No se trata de si la intención
era criticar al Partido Popular o a cualquier otro partido político o gobierno.
El problema es que algunos docentes confunden potenciar el espíritu crítico,
que al fin y al cabo es una de las competencias que el alumnado debe adquirir: la
competencia social y ciudadana; con la de utilizar su cargo, es decir, su
influencia en alumnos, para inculcar mensajes subjetivos que lejos de potenciar
el espíritu crítico del alumno intenta aleccionar cual discípulos se tratara.
El docente es libre de tener
cualquier ideología política, como cualquier ciudadano, pero la libertad de
cátedra contemplada en la constitución española es incompatible con la
deontología que debe practicar, que incluye la objetividad en la su práctica
cuotidiana.
El código ético del docente
obliga a impartir una programación que incluye orientaciones curriculares y
académicas totalmente opuestas a algunos mensajes subliminares que deben
escuchar, en ocasiones, los alumnos de manera forzosa.
Contribuyamos a construir las
escuelas como centros de aprendizajes, teniendo en cuenta la educación global y
no sólo de conocimientos, donde al alumnado adquiera la competencia de la
autonomía personal. No colaboremos en conformar centros ideológicos, en los que
uno de los objetivos sea que el alumno siga nuestra filosofía, ni siquiera
nuestros ideales por virtuosos que nos parezcan.
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