miércoles, 15 de mayo de 2013

Estadística con mayúsculas y con minúsculas



Algunos parecen olvidarse que la estadística en una disciplina que nace y se desarrolla con la teoría de la probabilidad. De hecho empresas como Metroscopia se refieren a que no creer en las encuestas es como no creer en los termómetros (aunque nadie cree los pronósticos del tiempo que nos ofrecen los medios de comunicación).

Y es que las encuestas son los termómetros de la sociedad actual, es decir una fotografía de una situación puntual. La fotografía no revela ni el pasado ni el futuro pero sí nos da una idea de la situación actual.

En una encuesta científica, hay unas premisas ineludibles, como son el principio de aleatoriedad, el tamaño de la muestra, la estratificación por clases, y un largo etc.

Ahora bien, una cosa es una encuesta estadística y otra cosa es una cocina política, como es el caso de la última encuesta publicada por el País en relación al ayuntamiento de Madrid. En este  caso, lo único importante es pagar a una empresa que arroje los resultados que nos estratégicamente nos interesa mostrar a la sociedad.

Veamos, en primer lugar, hay que ofrecer el mensaje: El PP perderá el ayuntamiento de Madrid en las próximas elecciones municipales. Para ganar, si hay 57 concejales, habrá que tener uno más de la mitad, es decir, 29. Por tanto, sabemos que la suma del PSOE+IU debe vale 29 (en este caso 14 PSOE y 14 para IU). Ahora repartimos los 28 restantes entre el PP y UPyD (en nuestro caso 21 para PP y 7 para UPyD). Finalmente empezamos la encuesta real (en el mejor de los casos se llama por teléfono a la gente) y nuestra “regla de parada” será cuando obtengamos justamente estos datos que buscamos.

Cuestiones como la robustez estadística, la precisión, el sesgo, no son importantes; lo importante son los resultados que queremos obtener para nuestros acreedores, es decir, los que están legítimamente facultados para exigir el cumplimiento de una obligación.

Lamentablemente las empresas que se dedican a estos menesteres (también en crisis), donde también, hay que incluir a profesores de universidades que se prestan a estas desventuras, se prestan a estas manipulaciones en las que hemos visto barbaridades como la que publicaba un profesor del departamento de estadística de la UV, en la que auguraba un triunfo del PSOE en el ayuntamiento de Valencia en las pasadas elecciones municipales del 2007 y del 2011.

Bueno, si se trata de adivinar posibilidades, todo el mundo puede opinar. Si reducimos las encuestas a opinar sobre el próximo partido de fútbol, convertiremos las encuestas a métodos paranormales de adivinación. Pero si queremos ganar todos, debemos publicar encuestas matemáticas. Si al contratante no le gustan los resultantes siempre podrá evitar que salgan a la luz, pero si queremos transparencia, podemos empezar por garantizar que lo que se publique sea serio. Propongo que las encuestas que veremos hasta las próximas elecciones se recopilen para demostrar quién dijo digo y después dice Diego.

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