Algunos
parecen olvidarse que la estadística en una disciplina que nace y se desarrolla
con la teoría de la probabilidad. De hecho empresas como Metroscopia se refieren a que no creer en las encuestas es como no
creer en los termómetros (aunque nadie cree los pronósticos del tiempo que nos
ofrecen los medios de comunicación).
Y es que las
encuestas son los termómetros de la sociedad actual, es decir una fotografía de
una situación puntual. La fotografía no revela ni el pasado ni el futuro pero sí
nos da una idea de la situación actual.
En una
encuesta científica, hay unas premisas ineludibles, como son el principio de
aleatoriedad, el tamaño de la muestra, la estratificación por clases, y un
largo etc.
Ahora bien,
una cosa es una encuesta estadística y otra cosa es una cocina política, como
es el caso de la última encuesta publicada por el País en relación al
ayuntamiento de Madrid. En este caso, lo
único importante es pagar a una empresa que arroje los resultados que nos estratégicamente
nos interesa mostrar a la sociedad.
Veamos, en
primer lugar, hay que ofrecer el mensaje: El PP perderá el ayuntamiento de
Madrid en las próximas elecciones municipales. Para ganar, si hay 57 concejales,
habrá que tener uno más de la mitad, es decir, 29. Por tanto, sabemos que la
suma del PSOE+IU debe vale 29 (en este caso 14 PSOE y 14 para IU). Ahora
repartimos los 28 restantes entre el PP y UPyD (en nuestro caso 21 para PP y 7
para UPyD). Finalmente empezamos la encuesta real (en el mejor de los casos se
llama por teléfono a la gente) y nuestra “regla de parada” será cuando
obtengamos justamente estos datos que buscamos.
Cuestiones
como la robustez estadística, la precisión, el sesgo, no son importantes; lo
importante son los resultados que queremos obtener para nuestros acreedores, es
decir, los que están legítimamente facultados para exigir el cumplimiento de
una obligación.
Lamentablemente
las empresas que se dedican a estos menesteres (también en crisis), donde
también, hay que incluir a profesores de universidades que se prestan a estas desventuras,
se prestan a estas manipulaciones en las que hemos visto barbaridades como la
que publicaba un profesor del departamento de estadística de la UV, en la que auguraba un
triunfo del PSOE en el ayuntamiento de Valencia en las pasadas elecciones
municipales del 2007 y del 2011.
Bueno, si se
trata de adivinar posibilidades, todo el mundo puede opinar. Si reducimos las
encuestas a opinar sobre el próximo partido de fútbol, convertiremos las
encuestas a métodos paranormales de adivinación. Pero si queremos ganar todos,
debemos publicar encuestas matemáticas. Si al contratante no le gustan los
resultantes siempre podrá evitar que salgan a la luz, pero si queremos
transparencia, podemos empezar por garantizar que lo que se publique sea serio.
Propongo que las encuestas que veremos hasta las próximas elecciones se
recopilen para demostrar quién dijo digo y después dice Diego.
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