viernes, 19 de abril de 2013

La escuela no es el lugar donde guardar a los parados juveniles


Los docentes siempre hemos defendido que la escuela no es una guardería gratuita donde los padres dejan a sus hijos porque no pueden atenderles en su horario laboral (y fuera de él tampoco).

Los centros educativos son centros de aprendizaje, donde la enseñanza global significa que se transmite algo más que contenidos. Se educa para formar a personas, en contenidos curriculares, en valores sociales y en la cultura, en general. Al fin y al cabo esa es la definición de la educación que contiene la última ley educativa de la educación (LOE del 2006)

En sus últimas declaraciones algunos sindicatos como CC.OO. defiende la posibilidad de prolongar la educación obligatoria hasta los 18 años, para suplir, entre otros problemas sociales, el desempleo juvenil. Pero es que desvirtuar las funciones de los centros docentes no es ninguna solución.

Los profesionales de la educación, siempre hemos creído que, el lugar donde debe formarse un niño es en las escuelas y, que la educación escolar, junto con la familiar y social, son esenciales en estas etapas. Ahora bien, la escuela no es el sustitutivo a un reformatorio para jóvenes con problemas de conductas, si tampoco lo es del SERVEF para jóvenes desempleados.

Desde la escuela se forma en competencias, que los jóvenes utilizarán en pro de su autonomía personal y lo que deben hacer los jóvenes cuando terminan sus estudios, es buscar un empleo, no refugiarse en los centros educativos ni en sus familias para evitar afrontar su gran desafío en la vida.

La emancipación es necesaria en los seres humanos, y, si bien los centros educativos ayudar a formar a jóvenes en la competencia de aprender a aprender, sería un craso error pensar que los estudios de por vida, es la alternativa al trabajo. Fomentar la búsqueda del empleo para desenvolverse plenamente en la sociedad va en contra del comodismo que algunos jóvenes han encontrado en sus familias.

No jugamos a la bolsa ni buscamos valores refugios. La educación no es un fin en sí mismo, sino un medio que nos permite vivir en nuestra sociedad, y la educación a lo largo de la vida, significa que debemos disfrutar de seguir aprendiendo después del periodo de la educación formal, pero aunque todos recordamos la época de estudiante como la mejor de nuestra vida, no podemos esperar quedarnos allí cual paraíso terrenal.

Nuestros jóvenes tienen mucha más formación que las generaciones anteriores y mucho más potencial para afrontar la crisis económica que padece nuestra sociedad. Son ellos los que conseguirán arreglar lo que hemos roto los adultos. Debemos creer en ellos para que ellos crean en sí mismos también.

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