viernes, 5 de abril de 2013

Distrito Único


La Conselleria de Educación sigue avanzando en la tarea de legislar en algunos aspectos en los que viene detectando anomalías en estos últimos años. Dos de las últimas últimas normativas que han publicado, están referidas tanto a cuestiones relacionadas con lo que solemos llamar línea en castellano/valenciano y la puntuación de la zona de residencia.

En los dos casos se venía detectando una disfunción ya que lo que se pretendía se estaba distorsionando porque se estaba consintiendo y, sin muchas posibilidades de evitarlo, que la gente utilizara estos criterios en beneficio propio. Así muchos ciudadanos se empadronaban allá donde no vivían para elegir el centro que le interesaba o bien exigían el requisito lingüístico con la única intención de conseguir para sus hijos el centro deseado.

Aunque en su momento fue una magnífica decisión establecer las diferentes líneas de PEV, PIL, PIP que daban solución a las diferentes zonas lingüísticas de nuestra comunidad y con las que se garantizaba la incorporación progresiva del valenciano, lo bien cierto es, que algunos centros y muchos padres “jugaban” a ofrecer y solicitar aquello que les pudiera interesar. A partir del próximo curso escolar se pretende que desparezcan estas líneas lingüísticas y que todos los centros garanticen la enseñanza del castellano, valenciano e inglés.

Ahora con el distrito único, se quiere garantizar la libertad a la hora de elegir el centro. En el caso de Gandia, independientemente del barrio en el que vivan. Como todas las normativas, este cambio beneficiará a algunos y no tanto a otros. Hasta aquí todo el mundo puede tener su opinión, y muy respetable.

Lo que, a mi entender, no es constructivo, son las críticas que hacen mención a una preselección de los centros educativos a la hora de rechazar “a los alumnos malos”. Todos sabemos (independientemente del color político) que las direcciones de los centros educativos (y los consejos escolares) son serias, competentes y objetivas en el proceso de escolarización. De hecho en los últimos años, en muchos centros, como primera opción no ha habido más de 30 solicitudes; ya que el mismo centro explicaba a los padres que no era posible entrar sin una determinada puntuación (derivada de tener hermanos en el centro, etc.). Es decir, que podemos seguir contando con la misma seriedad con la que contábamos hasta ahora, en la que los centros continuarán con su “buen hacer”, independientemente de que la baremación sea diferente. Por tanto queda garantizado un proceso objetivo donde hasta ahora se ha contemplado una reserva de plazas para alumnos que necesiten de alguna compensación educativa, por poner un ejemplo.

Es el momento de poner todos de nuestra parte para que la escolarización no se convierta en una lucha desleal y desvirtuada, sino en un proceso de distribución equilibrada donde nadie hable de alumnos malos y alumnos buenos, de centros malos y centros buenos. Ante la voluntad de mejorar el sistema educativo por parte de la administración educativa, algunos partidos políticos hacen un flaco favor a la educación creando alarmismos y haciendo mención a alumnos, centros y barrios de primera y de segunda.

No hay comentarios:

Publicar un comentario