domingo, 26 de febrero de 2012

Juegos de palabras

Escuchando en la radio a una ecologista haciendo alusión a que conservar no es lo mismo que ser conservador, comparto completamente esta afirmación y debo añadir que progresar tampoco es sinónimo de ser progresista, de hecho más bien lo contrario como hemos visto estos últimos años con el gobierno del PSOE

Y es que las palabras son importantes, sobre todo si se utilizan deliberadamente para confundir, manipular o en general hacer demagogia

Así algunos utilizan primavera árabe para referirse a unas revueltas de estudiantes cuando en realidad lo que hay es actos de gamberrismo y vandálicos con los que bajo el pretexto de recortes en la enseñanza unos supuestos estudiantes se dedican a destruir todo lo que está a su alcance como en las manifestaciones de Barcelona el pasado 29 de febrero

Nada más lejos de la realidad. Ni eran estudiantes, ni eran jóvenes, ni había nada que reivindicar, sino una oportunidad de dañar al colectivo estudiantil, a la enseñanza, a la democracia y a la imagen internacional de España, y por qué no, al movimiento más que respetable denominado primavera árabe que se ha levantado contra la tiranía y fanatismo que algunos países venían sufriendo durante demasiados años, en los que una población dormida permitía que unos gobernantes hicieran estragos en muchas sociedades

La única verdad es que estamos inmersos en una crisis económica que el actual gobierno debe solucionar, y para reducir el déficit no hay más solución que recortar el gasto público. Son matemáticas. Estos días la Universitat de València (siempre considerada como del sector progresista) ha anunciado que reducirá en un 10% la plantilla de profesores asociados (hasta un total de 375 profesores) reagrupando los alumnos para optimizar los recursos. Y es que no podemos llamar recortes a la necesidad de buscar fórmulas que hagan viables y sostenibles los servicios públicos como la educación y sanidad.


Si la solución es adoctrinar en lugar de ingeniar en momentos de crisis, la crisis continuará como lo ha hecho hasta ahora por falta de voluntad. Algunos vaticinan tres años más, pero si no ponemos todos de nuestra parte en lugar de ver oportunismos para criticar, entonces durará toda nuestra vida, y la de nuestros hijos.