domingo, 25 de noviembre de 2012

Compromís: ¿Salvadores u oportunistas?



En los últimos tiempos estamos viendo lo que pudiere parecer el fin del bipartidismo, o una de las formas de escenificarlo cuando los votantes desilusionados por las esperanzas que habían depositado en los dos grandes partidos políticos que han gobernado hasta la actualidad en España y en la mayoría de nuestras comunidades, y, que en lugar de ofrecer soluciones a nuestros problemas, en muchos casos, se han aprovechado de unos privilegios políticos que han degenerado en corrupción

La solución no la tienen los pequeños partidos políticos, pero se aprovechan de este descontento para ofrecer más transparencia, mayor participación ciudadana, y soluciones a una crisis coyuntural. Nadie les cree objetivamente, pero en momentos de desesperanza queremos creer con el corazón lo que no podemos concebir con la mente.

Quizás Izquiera Unida en lugar del inminente desaparecimiento de la escena política se erija como el nuevo Robin Hood español que quita a los ricos para devolvérselo a los pobres. Compromís por su parte puede dejar a un lado el “País Valencià” para centrarse en nuestra Comunitat y aportar ideas (ficticias o no) que den solución a la economía y demás problemas de la cuidadanía

Pero en cualquier caso lo que hacen estos partidos minoritarios es captar los votos de indecisos y desencantados, que buscan una alternativa inexistente, porque si el PSOE sufrió una crisis mundial que no supo entender ni acometer a tiempo, el PP sufre la misma crisis lastrada por un país que seguía viviendo “de rositas” y debe en primer lugar deshacer tanto despilfarro hecho en 8 año, antes de iniciar otras actuaciones que puedan ayudar a salir de la crisis a España, al menos salir discretamente como hace Francia o Alemania. Esto le llevará al menos toda la legislatura.

Nos quedan años de incertidumbre, años de seguir con situaciones extremas con el altísimo índice de paro. Los bancos seguirán sin arriesgarse a dar dinero a particulares y PYMES y la economía no crecerá. Mientras tanto las elecciones se sucederán y los ciudadanos seguirán cambiando de color, a ver si las cosas son mejores que hasta ahora. Pero el color con el que pintamos una máquina rota no es la solución. Y la solución de la máquina es dolorosa a corto plazo, lo cual se traducirá nuevamente en un voto de castigo al gobierno actual. Pero nos hemos quedado sin más pruebas que hacer.

Pero debemos evitar confundir el cambio con el progreso. Nuevas caras no significa mejoría en la economía. La regeneración política puede solucionar cuestiones de accountability (rendición de cuentas) pero no salvar nuestro país con problemas estructurales que tardarán una década en recuperarse

Ya nunca será igual que en el 2007, debemos admitirlo y saber que ahora toca trabajar más y ganar menos. Pero trabajar también significa adentrarnos en la filosofía real de cada partido político para ver si busca un hueco o devorar la carne cual ave de rapiña.

Mientras tanto nuestra situación seguirá siendo desoladora. Es momento de reflexión.

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