Se acercan elecciones. Y los ciudadanos podemos elegir de nuevo. Desgraciadamente en democracia representativa, la ciudadanía no puede elegir (renovar o cambiar) los gobiernos municipales más que 1 vez cada cuatro años. Periodo que para algunos se nos hace infinitamente largo.
Si por una parte las elecciones es el momento para premiar o castigar al gobierno que hemos tenido en nuestra legislatura, también es cierto que nuestras papeletas nos dan la opción de justificar o bien de imaginar razonablemente que es posible algo más de lo que tenemos.
Así pues el cambio no tiene que venir necesaria o solamente de la mano del descontento, puede ser más bien un acto de inconformismo, de escepticismo y, ¿por qué no? también de idealismo.
Obama, hace pocos años ilusionó al pueblo americano con la idea de esperanza de que era posible lo que hasta entonces había sido un sueño
Por otra parte, como afirma el sociólogo Rosanvallon, la elección de un candidato se realiza contemplando dos factores: la competencia y la cercanía. Si nos paramos a reflexionar un momento podremos visualizar a un alcalde que representa a las siglas de la incompetencia y de la lejanía. Incompetencia por no advertir la llegada de un nuevo ciclo económico, incompetencia por no entender , admitir ni explicar a la ciudadanía que España había entrado en una grandísima crisis económica y que la duración iba a ser larga, y finalmente incompetencia por no emprender actuaciones encaminadas a minimizar la crisis e incluso a cambiar la tendencia negativa.
España ha superado la terrorífica cifra de 5.00.000 millones de parados, pero la ciudadanía continua perpleja de ver que tiene un gobierno lejano que no conoce los problemas y preocupaciones de sus electores, que no comparte sus inquietudes y aspiraciones
Y eso mismo le pasa al Sr. Orengo cuando inaugura una Plaza del Prado sin árboles y resquebradiza, un Paseo -carísimo y ahora también lleno de fisuras- sin plazas de garaje, un mirador del Serpis que a nadie le interesa ver y un sinfín de despropósitos culturales y urbanísticos que nadie entiende ni disfruta.
El Partido Popular no quiere prometer lo que no piensa cumplir, más bien quiere convencer que sí es posible una manera diferente de gobernar. Porque quiere demostrar a la ciudadanía que sí es posible salir de la crisis económica, sí es posible tener dirigentes políticos en los que creer y confiar. Por eso ha tomado el lema Puedes confiar y Ahora Empleo. Porque eso es lo que le interesa verdaderamente al ciudadano, porque es un partido cercano y pragmático y porque tiene una manera de gobernar con la premisa de la buena gestión.
En nuestra ciudad, Arturo Torró representa claramente la ideología del Partido Popular: un líder emprendedor y buen gestor, cercano a los gandienses y con una clara intención de tomar las acciones necesarias para satisfacer las prioridades de los ciudadanos. Exactamente la antítesis de lo que ha venido siendo el Sr. Orengo: un alcalde-foto que anuncia lo que nunca habrá, que despilfarra en propaganda de lo que nunca se hará y que tiene exceso de verborrea para manipular la opinión de la ciudadanía
domingo, 1 de mayo de 2011
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