jueves, 31 de marzo de 2011

Piles estrena Trinquet. Gandia estrena propaganda

Leyendo la presna diaria he podido encuntrar estas dos noticias la mar de seignificativas. El ayuntameiento de Piles estranará esta semana un trinquet cumpliendo sus promesas electroales y el ayuntamiento de Gandia sigue lalgastando el niero que no tiene con propaganda del Sr. Orengo.

Como bien dijo ayer el Sr. Bono (y es que no todos los socialistas son malos) hay cosas más importantes que ganar las elecciones y terminar con ETA es una de ellas.

Pues bien me gustaría decirle al PSOE de Gandia que hay cosas más importantes que derrochar en hacer autobombo para ocultar las muchas cosas que se han prometido pero no se han hecho en esta legislatura como es la construcción de un trinquet.

Todos recordamos que en el programa electroral del 2007 el PSOE anunciaba que una vez derrumbado el trinquet, si ganaban las elecciones se comprometían a construir un nuevo trinquet que tenía que ir ubicado en el distrito de Roiç de Corella. Ahora ha quedado en un reminiscencia.

Si realmente hubo intención o no, no lo sabemos los ciudadanos gandienses que una vez más hemos sido engañados por el embaucador Sr. Orengo.

Si nuestra ciudad llegó a tener no hace muchos años dos trinquets: El Nou i el Vell, ahora ni tiene ni hay previsión realista que lo tenga.

Los socialistas saben quedar muy bien defendiendo las costumbres, la lengua, las tradiciones o el patrimonio. Pero a la hora de la verdad no hacen nada ni por recuperar ni por potenciar nada de lo que con tanta verborrea proclaman.

Desde la oposición se ve con nostalgia e impaciencia los muchos proyectos que no se acaban o que ni siquiera se comienzan. Desde la oposición se tiene claro que un programa electoral está para cumplirlo y no para ilusionar a un electorado que cada vez confía menos en nuestro gobierno local.

Porque ¿quién recuerda haber visto al Sr. Orengo en el trinquet viendo una partida de Raspall? ¿quién recuerda haber visto al Sr. Orengo viendo un concierto de música en Casa la Marquesa? Será difícil de recordar lo que nunca ha sucedido. Aunque todos estamos seguros de la gran capacidad que tiene nuestro gobierno local para movilizar a los medios de comunicación en actos institucionales pero lo que es gustarle, parece que no le gusta ni la cultura ni las tradiciones valencianas (no sé si le gustarán las manchegas).

Gandia merece un alcalde que cumpla sus promesas electorales. Nuestra ciudad merece un alcalde que se preocupe realmente de las necesidades de sus ciudadanos, y que tenga la sensibilidad real y no televisiva por los problemas que verdaderamente nos preocupan.

martes, 29 de marzo de 2011

LA PROTESTA POLÍTICA

Como bien escribe el sociólogo Michael Walzer los ciudadanos deberíamos practicar más la protesta política. Una reivindicación que está dirigida al gobierno. En el caso de nuestra querida ciudad al Sr. Orengo.

Debemos exigir los procedimientos meritocráticos de admisión y de nombramiento. Debemos denunciar la compra de votos mediante favores. Debemos regular las aportaciones económicas a las campañas por parte de empresas que han negociado con los partidos políticos su contraprestación. Debemos fijar límites a los sueldos de los funcionarios y asesores y al de los ex-funcionarios que pueden ejercer como representantes de grupos de presión o medios de comunicación.

Continuamente estamos viendo multitud de clases de exclusión social a colectivos que no simpatizan con el gobierno o a ciudadanos que no apoyan a una determinada ideología.

El Sr. Orengo es exclusivo y sectarista. No merece representar a un partido político y mucho menos a una ciudad como la nuestra. El Sr. Orengo junto con el Sr. Zapatero representan a la decadencia política.

Necesitamos una nueva generación de políticos que no necesiten de la política para vivir y que no sea un medio para salir del paro o de ascenso profesional. En definitiva, políticos que trabajen en la política con más currículum que ser políticos.

Necesitamos políticos que hayan demostrado su valía como Arturo Torró. Que no les dé más miedo perder una elecciones que el dejar a la ciudadanía en manos de incompetentes e incapaces de mejorar la ciudad o el país.

Necesitamos partidos políticos que rechacen el amiguismo y el clientelismo como el Partido Popular, para los que la política no sea un medio de vida sino una vocación.

viernes, 25 de marzo de 2011

Los populares que nos (con)vienen

El pasado jueves, la ciudadanía gandiense tuvo la oportunidad de escuchar una conferencia del Sr. Jaime Mayor Oreja. Y digo señor porque acompañado del Sr. Artutro Torró demostró ser un caballero de pies a cabeza. De forma pausada, clarificadora y constructiva, realizó una magnífica exposición del recorrido histórico de nuestro estado.

Transmitió con claridad la crisis económica y de valores que sufre nuestro país y la filosofía de la nada que ha querido imponer el gobierno socialista desde que llegó al poder.

De forma magistral hizo alusión a ETA, SORTU, Batasuna o los muchos nombres que ha tenido siempre la banda de asesinos que ha nacido para matar y que con diferentes estrategias, su único objetivo es el de destruir la unidad de España. No hay nada de lo que dialogar con los que priorizan sus principios ideológicos al principio de la vida. La única actuación posible es hacer cumplir la ley encarcelando a todos los que atenten contra la libertad de las personas.

Pero si Mayor Oreja ha demostrado estos años ser un señor, con sus cargos de ministro de interior y ahora de eurodiputado pero siempre son su personalidad que transmite confianza e ilusión. Todo lo contrario lo hemos encontrado con el PSOE de Zapatero, que ha transmitido indignación y desorientación. Nada diferente es el caso del Sr. Orengo que por mucho que esconda las siglas de su partido, transmite lo mismo que el Sr. Zapatero.

Pero si continuamos la comparativa, en Gandia tenemos otro ejemplo que es el Sr. Torró que transmite ánimo y convicción junto con el Partido Popular. Porque si la posibilidad de cambio nos la ofreció el Sr. Mayor Oreja en Europa y nos la ofrecerá el Sr. Rajoy en España, en Gandia, nos la está ofreciendo Arturo Torró.

La asociación es irrefutable y las conclusiones son evidentes: si queremos que nos rescaten como a Grecia, Irlanda y ahora Portugal podemos continuar con el PSOE y si queremos progresar como Alemania podemos cambiar al PP.

Gandia tienen una deuda que crece por momentos. ¿También tendremos que esperar a que nos rescaten? ¿Lo hará el Sr. Zapatero?. Mejor que los rescaten a ellos pero que los dejen en una isla perdida bananera, sin más tesoro que los árboles que les den la sombra suficiente no quemarse más de lo que están ahora y donde no puedan hacer más daño que a los monos que la pueblen.

viernes, 4 de marzo de 2011

Elecciones municipales sin bipartidismo

Las últimas encuestas parecen eliminar a PdG del campo político. Las últimas estrategias de algunos partidos políticos como el PSOE que integran a otras opciones políticas como la que representa el Sr. Peris parecen disminuir el espectro político a muy pocos partidos. Pero tanto para los defensores del multipartidismo como para los detractores que abogan por el bipartidismo, hay un partido político que se resiste a ser absorbido por los dos grandes. Nadie puede dudar que el BLOC se ha mantenido a lo largo de estos años con unos simpatizantes fieles, tanto en Gandia como en la Comunitat Valenciana.

Quizás pecó de ingenuo cuando pensó que gobernar con el PSOE no le iba a pasar factura. Todo lo contrario, esperaba ansioso ser recompensado por ser el partido que gobernaba dejando que fuera el PSOE tan solo el partido que reinaba. Pero no sólo no se le premió, sino que los ciudadanos entendieron que no era justo que una ciudad fuera gobernada por el partido menos votado. Sucedió como dice cruelmente Habermas “el perro se come al perro y el poderoso aplasta al débil”.

Si hace tiempo todos asociaban las mayorías absolutas con una democracia autoritaria, ahora critican duramente a un partido minoritario a ser llave del gobierno. Así el PSOE reclama gobernar sin necesidad de partidos minoritarios y es que aquella legislatura fue sangrienta también para el Sr. Orengo que tuvo que regalar todo menos la alcaldía.

Pero en política todo se olvida cuando hay necesidad.

Si el Partido Popular persigue la mayoría absoluta, ¿a qué aspira el BLOC en las próximas elecciones municipales? Nadie duda que obtendrán dos concejales, y nadie duda que pueden ser llave del gobierno, pero el Sr. Moya puede llegar a tener el gran dilema de decidir entre apoyar a un partido progresista que en esta legislatura le ha abandonado por un socio menos exigente o dejar el gobierno en manos de un partido conservador con el que sus bases militantes no simpatizan.

Gobernar es mucho más que mantener una ideología. Como a PdG le gusta decir: “los proyectos son más importantes”. Pero no debemos olvidar que PdG necesita este lema porque no tiene posición ideológica, de hecho, tener, no tiene nada. El votante de PdG no puede pensar en una proximidad o afinidad, sino simplemente en una simpatía al Sr. Mut o una animadversión al Sr. Torró.

Por otra parte el votante del Partido Popular piensa sobre todo en un cambio. Está harto de “más de lo mismo”. Aunque tampoco podemos olvidar la diferencia de 6000 votos entre las últimas elecciones autonómicas y locales. Arturo Torró, aunque es un candidato ya reconocido en la población gandiense, la ecuación matemática sigue siendo lo misma: el PP sacará los votos que no le quite PdG.

La incógnita se resolverá el 22 de mayo, pero, ¿los partidos ya han resuelto la suya, y es la estrategia que seguirán una vez obtengan los resultados?.

PdG se irá a su casa si no obtiene ese codiciado 5%, Peris también se irá a su casa si no gobierna el PSOE, el PP está acostumbrado a estar en la oposición y sería una derrota agridulce saber que la Generalitat sigue siendo popular. Pero ¿y el BLOC? ¿Resistirá otra legislatura más sin probar el pastel que tanto le gustó? Ni siquiera el Sr. Moya lo sabe, porque ser el candidato, no significa ser el dueño. Tendrá que ser más asambleario que nunca, y, sobre todo, tendrá que decidir entre la honestidad o la codicia.