En wikipedia podemos leer un artículo con este título en el que hace referencia a barbaridades como los discursos de Hugo Chávez y conceptos sociopolíticos como democracia participativa en la que se alude maquiavélicamente a una forma de gobernar en la que se da más protagonismo a los ciudadanos. Pero la realidad es que el socialismo del siglo XXI es peor que la clásica democracia representativa, ya que está inmerso en una nube difusa que denominan Calidad Total (otro ingenio lingüístico que más recuerda a la propaganda de detergentes
Pero debemos reconocer que el socialismo está evolucionando, aunque con ideas marxistas que confunden el bien común (ahora lo llaman política del bienestar) con el hundimiento de un país, ideas que confunden el uso del poder con el abuso (¡¿qué harían si tuvieran más?!)
Lo que es bien cierto es que los dirigentes socialistas que todavía se mantienen en el poder como el Sr. Orengo utilizan cada vez menos las siglas que les representan porque es una marca en declive. Cada vez se identifican menos con sus líderes nacionales y regionales porque son una vergüenza que les quitan votos.
El socialismo que practica el Sr. Orengo bien lo podríamos denominar orenguismo porque lejos de ser una política por y para el pueblo es una forma de gobernar por y para su equipo de gobierno. Lejos de ser una democracia participativa en la que los ciudadanos pueden tomar parte en las decisiones, es una especie de absolutismo donde no tienen en cuenta ni siquiera la opinión de los demás representantes políticos.
Pero lo que más destaca del gobierno socialista en Gandia es la necesidad imperiosa de seguir gobernando. Su enfermedad vampírica de seguir comiendo con el dinero público se hace patente con su ingente gasto en asesores y despilfarro en propaganda política sin más intención que manipular la percepción de los ciudadanos acerca de un gobierno sin ideas ni capacidad de hacer nada por nuestra ciudad.
El progreso de Gandia se ha visto mermado porque contamos con más de un cuarto de siglo de socialismo caduco, lejano al pueblo y que no cumple sus promesas. No hay más que recordar el programa electoral del 2007 para comprobar cuántos proyectos quedan por cumplir. Ahora su última moda es poner “`primeras piedras”. Si en las anteriores elecciones locales los socialistas eran expertos en inaugurarlo todo en los últimos 6 meses para que los ciudadanos concibieran lo bonita que había quedado una ciudad que realmente había sido descuidada durante 3 años, ahora que ni siquiera pueden inaugurar proyectos como el sonado auditorio, se dedican a prometer que lo harán el la próxima legislatura. Pero, ¿qué ha mejorado en Gandia en esta legislatura de manera significativa?. ¿Es más fácil circular o aparcar? ¿La plaza del prado ha mejorado? ¿La programación cultural es de calidad como en otras grandes ciudades como Alicante, Valencia o Torrent?... Ponen más semáforos, cambian direcciones de circulación, eliminan el doble sentido en algunas vías, pero al final en lugar de conseguir agilizar la circulación lo que logran son más atascos y coches aparcados en doble fila. Reconstruyen el Paseo (con su carísimo trencadís ya roto) pero en lugar de añadir un parking subterráneo le quitan las pocas plazas de aparcamiento que disponía. Seguimos viendo nuestras aceras llenas de excrementos de animales. No se molestan en promocionar nuestra cultura y traen a grupos de fuera para amenizar las veladas en el Teatre Serrano. No se preocupan en construir un trinquete para mantener nuestras tradiciones porque en verdad no las sienten suyas. Confunden modernismo con mal gusto y así como hicieron con la estatua del Tirant que rompía la estética clásica de la Plaza Escuelas Pías ahora quieren reconstruir el edificio de correos manteniendo la fachada pero con un interior de estilo antagónico a la Plaza del Prado.
Pero lo que sí saben y de lo que sí se preocupan enérgicamente es de seguir en el poder porque es lo único que les garantizará mantener sus nóminas. El Sr. Orengo no cambiará. El Sr. Orengo es incompetente como Zapatero que no puede crear empleo, es inocuo como el Sr. Alarte que no sabe ni qué, ni cómo ni cuándo decir o hacer algo. Y también el Sr. Orengo compartirá con ellos el mismo destino, el que decidirán los ciudadanos desconsolados que necesitan un cambio.
lunes, 17 de enero de 2011
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