domingo, 19 de diciembre de 2010

La cuadratura del círculo

Esto es lo que ha venido intentando el Sr. Mut a lo largo de estos últimos años. Ya no es ninguna sorpresa ver a los compañeros de batalla de este personaje que se alejan decepcionados de una manera de trabajar despótica como es la del líder de Plataforma de Gandia.

Ya vimos cuando era líder del Partido Popular de Gandia como confundía conceptos como disciplina de partido con anulación de la creatividad de los miembros del partido, confundía liderazgo con autoritarismo. Y es que el miedo a que los demás viéramos su incompetencia le ha llevado obsesivamente a bloquear a todos los que le han rodeado a lo largo de su trayectoria política.

En su momento, y cuando dejó de tener la confianza de la dirección regional del partido, enfadado como un niño quiso conducir al partido en dirección contraria, campo a través por un camino sospechoso y sin más destino que el seguir siendo el líder de algo o de alguien. Al momento comprobó que nadie le seguía porque todos vimos que su proyecto era destructivo y estéril.

Como en política todo es posible, nuestro alcalde el Sr. Orengo tuvo a bien apadrinarlo ya que esta estrategia le valdría revalidar su gobierno mixto, donde lo único que prima es continuar en el poder.

Claro que, poco a poco, todos los ciudadanos nos hemos dado cuenta que, lejos de trabajar por la ciudadanía gandiense han estado trabajando por ellos mismos. Lejos de buscar proyectos para nuestra ciudad, han buscado estratagemas para continuar gobernando.

Pero no sólo se ha dado cuenta la ciudadanía que, responsable y cada vez más crítica, exige unos gobernantes honestos y competentes. También sus más allegados personal y políticamente han visto coaccionadas todas sus expectativas. Así, sucesivamente, sus “manos derechas” han claudicado al proyecto “Plataforma de Mut”. Ahora se ha quedado sólo con su inútil partido, incapaz de transmitir credibilidad a los ciudadanos, con sus resentimientos infantiles, con su obsesión por liderar un partido en el que nunca creyó. Con su afán de protagonismo que nunca tuvo. Mut nació políticamente fracasado y nunca ha sido capaz de levantarse ni de convencer ni a los cercanos ni a los lejanos, ni a los que ha dado de comer, ni a los que ha dejado abandonados.

Su antagonista es un líder carismático que aunque envidias por parte de los que no pueden ser como él (léase los socialistas) es un líder nato, es un gestor extraordinario. Con ilusión, pero sin necesidad, con fuerza pero sin provocación, con seguridad pero sin desaliento, con astucia pero con prudencia, con entusiasmo pero con realismo. Con las virtudes que deberíamos exigir a nuestros gobernantes , ha sabido unir un partido como es el Partido Popular. Porque Arturo Torró se propone conseguir dignamente lo que otros se proponen conquistar por la fuerza del engaño y con la manipulación como único instrumento de trabajo.

Porque como dijo Benjamin Constant en su viejo tratado “Del espíritu de conquista y de la usurpación”, nada se gana con la usurpación ya que sus efectos son funestos. Bastante tiempo los socialistas han usurpado la posibilidad de crecimiento de nuestra ciudad. Ha llegado el momento de decir basta ya.

lunes, 13 de diciembre de 2010

Así no podemos seguir

Menudo título ha elegido el politólogo Paul Ginsborg para su libro, y es que hay que reconocer que aunque de izquierdas es un gran pensador. Y por eso todavía tiene más mérito que sea capaz de escribir criticando al socialismo. Aunque persiga obsesivamente a Berlusconi, sus tesis son creíbles y habla de la ética civil de manera elegante. Pero mi artículo no es una recensión del libro.

El motivo de adoptar el título es por la diversidad de reflexiones que, al leerlo, le surgirán a los ciudadanos. Así pues los progresistas pensarán que el liberalismo ha dañado a la sociedad hasta niveles que todavía no podemos sopesar.

Por su parte los conservadores opinarán que el sueño decimonónico del movimiento catártico y liberador de la revolución socialista, que establecería las condiciones de un mundo poscapitalista más humano, aparentemente ha sido definitivamente desechado por la historia del siglo XX.

Pero en cualquier caso hay que rendirse ante la evidencia de que en la teoría económica del capitalismo no todos los hombres se benefician de igual modo, pero todos se benefician y aunque la globalización muestra la cara más cruda de la pobreza, los derechos de los ciudadanos a operar en el mercado son inalienables, dando lugar a lo que se denomina “la marea que eleva a todos los barcos”. A pesar de las fluctuaciones cíclicas y las desigualdades manifiestas, no se ha inventado todavía ningún sistema económico mejor que el capitalismo.

Si bien es cierto que ya los partidos políticos tienden al centro con su hibridismo ideológico, dan lugar los progresistas liberales y a los liberales sociales, ante tal demagogia, muchos seguro que reivindican la democracia directa o utopismo ateniense donde los ciudadanos se autogobernaban en lugar de dejar que lo hagan los que demuestran su incapacidad con la democracia representativa que tenemos actualmente.

Pero llegado a este punto, no podemos caer en el conformismo de un gobierno como el del Sr. Zapatero que incapaz de controlar la situación económica huye despavorido evitando planificar cualquier solución u ordenación y sitúa al Sr. Rubalcaba para acreditar la confianza, al menos hasta las próximas elecciones locales, autonómicas y nacionales.

Por mucho que un gobierno quiera maquillar o justificar su mala gestión económica, los ciudadanos nos regimos por los hechos. Y los hechos son incuestionables. Los españoles ya ni podemos salir volando de nuestro país porque los controladores se han ido antes. Y en la próxima década se espera que España pierda 2/3 de su peso económico y político. El paro no prevé bajar significativamente a corto plazo y la vivienda se desplomará en próximo año.

Cuando los datos son tan contundentes ningún sociólogo puede rendirse ante la evidencia que nuestro gobierno es inútil para los ciudadanos. Los gandienses tenemos dos claros ejemplos: el Sr. Orengo que a falta de controladores aéreos tendrá Directores Generales del tranvía y Zapatero que ha consumido sus jugadores en la reserva y ahora tira del filial para terminar un partido en el que pierde por goleada. Mejor será que el árbitro pite pronto el final.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

No quieren, no saben, no pueden

Es el título elegido por el sociólogo M.A. Río Ruiz para escribir un artículo editado en la Revista Española de Sociología (RES) sobre las categorizaciones de las familias más alejadas de la norma escolar. Pero al leerlo no he podido evitar pensar que es el título perfecto para describir al gobierno de Zapatero, porque realmente hace mención a las tres características que tiene el PSOE.

No quieren reconocer que se equivocaron al decir que la economía española iba a sufrir una recesión, no quieren modificar sus políticas macroeconómicas, de gestión de la administración ni las políticas de bienestar social. No quieren planificar un reajuste económico que pueda sacarnos de la crisis y situarnos en los índices relativos europeos que tuvimos con el gobierno del partido Popular.

No saben gestionar el gobierno, no saben salir de la crisis, no saben crear empleo, no saben activar la pequeña y mediana empresa, no saben ilusionar a los ciudadanos, no saben activar la confianza internacional en la economía española (tómese como ejemplo la deuda pública española en comparación a la alemana que sirve como referencia en la UE), no saben liderar una crisis política internacional como la que se ha producido en el Sahara.

No pueden salir de la crisis económica, no pueden recuperar esa confianza perdida, no saben evitar el desplome de la bolsa (tómese como ejemplo la peor caída del IBEX 35 en dos años este pasado mes de noviembre), no pueden ganar unas elecciones autonómicas como las de Cataluña en las que estaban gobernando (como también sucedió en Galicia), no pueden en definitiva recuperar la situación en la que España se encontraba cuando tomaron el gobierno.

Pero lo que sí quieren es seguir en el gobierno manteniendo todos sus cargos potíticos, lo que sí saben es despilfarrar y manipular a la sociedad y, lo que sí pueden es aumentar el paro y hundir irreversiblemente la economía española hasta que ni ellos mismos confíen en las posibilidades de España.

El Partido Popular ofrece una alternativa de centro bajo el lema QUEREMOS, SABEMOS Y PODEMOS