¡Qué mérito tiene nuestro alcalde por defender las siglas del PSOE!. Y es que con un presidente del gobierno como es el Sr. Zapatero que en lugar de gobernar de dedica a destruir, día a tras día, con nuevos decretos, a los trabajadores, a la unidad territorial de nuestro estado, a la cultura y tradición de nuestros símbolos y en general a todos los ciudadanos.
Con un presidente socialista autonómico como es el Sr. Alarte, del que lo único que se sabe es que no le apoya ni siquiera su partido, encerrado en unas guerras internas y que están esperando su fracaso electoral en la próxima cita autonómica para relevarle los que, en su día también fracasaron, pero que en lugar de buscar el bien del partido, buscan el suyo particular.
En un ambiente caótico donde la crisis ahoga las economías familiares, donde nuestro gobierno ni siquiera sabe si hemos tocado fondo e improvisa medidas y noticias entorno a las condiciones laborales y sociales. En una serie de actuaciones sin precedentes como es la bajada salarial de los funcionarios y la continua subida de los impuestos.
En medio de este galimatías, nuestro alcalde sigue con la rosita roja en la mano, rosa marchita no por las altas temperaturas, sino porque ya no tiene razón de ser. Ahora podemos decir alto y claro: el socialismo ha fracasado en España y en Europa. Si hace tiempo el comunismo se convirtió en una utopía en la que ni siquiera los más idealistas se atrevían a soñar, el socialismo ha decepcionado hasta los más defensores de los derechos sociales. Porque hablar de socialismo en España es hablar de corrupción, es hablar de crisis económica, es hablar de conformismo, es hablar de falta de innovación, de falta de iniciativa y en general de mediocridad. Lejos han quedado los valores sociales cuando éstos están subordinados al desempleo: Lejos queda también el progresismo cuando éste viaja en sentido contrario al verdadero progreso.
Los juegos de palabras ya no les valen. Ahora los socialistas se han quedado solos. Se han quedado con las espinas de la rosa y sólo les queda las palabras sin realidades en sus siglas. Les queda la vergüenza de un suspenso en la UE y sobre todo en la ciudadanía española.
Pero el Sr. Orengo sigue sonriendo. Sus lágrimas se las guarda para consolarse en su intimidad. Ni siquiera los medios de comunicación subvencionados por el PSOE publican encuestas a las que poder agarrarse. El barco socialista se hunde y el Sr.Orengo aunque en octubre se sube al nuevo barco que ha contratado con motivo de S. Fco. De Borja para ir a Italia, mucho me temo que es un viaje de ida y vuelta. Y a su regreso le queda el sufrimiento de ser socialista, de tener que defender lo indefendible y de tener que contentar con sonrisas y promesas lo que no puede cumplir y con hechos.
Nuestro alcalde está sometido a una disciplina que le hará fracasar en las próximas elecciones municipales… aunque quizás se suba a la plataforma. Total, ¿qué más da quién se hunde primero?. Que suene la música del Titanic.
jueves, 8 de julio de 2010
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