El pasado sábado asistimos atónitos a una especie de obra teatral entorno a la figura de nuestro San Francisco de Borja. Congregada la ciudadanía en el patio de armas del Palacio Ducal, tuvimos que reflexionar acerca de la concepción de arte, y no quiero añadir una nueva definición a las muchas existentes, me gusta la de Tatarkiewiz que lo define como una actividad o producto realizado por el ser humano con una finalidad estética o comunicativa, a través del que expresa ideas, emociones o, en general, una visión del mundo, mediante diversos recursos, como los plásticos, lingüísticos, sonoros o mixtos. Bueno es cierto que algo se vio y se oyó. Una especie de Tarzán que en lugar de bajar de la jungla, bajaba por la insigne escalera del Palacio, chillando al estilo de la mona chita. Eso sí, en un ambiente de tambores y dolçainas con coros que más que trasladarnos a la época renacentista conseguían trasladarnos a un exoplaneta lejos del tiempo y del espacio conocidos. De entre sus cánticos adivinamos algunas palabras que hacían referencia a nuestro santo patrono y adivinamos que no nos habíamos equivocado de sitio ni de hora. Al final, aunque a todos nos surgió la duda de saber si había terminado o debíamos esperar un poco más algún sonido apocalíptico, algunos optaron por aplaudir discretamente porque es sabido que los gandienses somos gente educada, y la gente salió con comentarios como “bueno hay arte para todos los gustos”.
Y debo respetar el criterio del creador, lo que no puedo respetar, de la misma forma, es que el ayuntamiento de Gandia haya pagado 240.000 euros en una actuación que guste a tan pocos. El arte de gobernar es, en palabras de politólogos como Daniel Innerarity, la optimización de recursos para atender a los ciudadanos. No creo que derrochar semejante cantidad de dinero, en la época en la que estamos inmersos sea un acto plausible. Es el año Borja, y todos los gandienses queremos celebrarlo, pero Al Sr. Orengo parece preocuparle sólo organizar eventos con creadores con caché sin importarle si tan ingente esfuerzo económico será rentabilizado. Ya lo vimos el pasado mes de Enero con la cavalgata que tanto dinero nos costó y tan poco gustó. Ahora más de los mismo. Y es que el gobierno municipal confunde gobernar y gestionar los recursos de una ciudad con despilfarrar el presupuesto con el que tantas cosas se podrían hacer para los ciudadanos de nuestra ciudad.
Para organizar hay que saber discriminar, hay que pensar en el público al que va dirigido y sobre todo hay que planificar. El PSOE no hace ni lo uno, ni lo otro; entiende que la confianza que los ciudadanos depositaron en su momento, le otorga poder absoluto para contratar a amigos y eventos sin tener la mínima prudencia en saber cuál es la mejor opción. Porque estudiar las posibilidades supone un esfuerzo que nuestro gobierno no está dispuesto a realizar. Porque hacer las cosas bien da sólo satisfacción a los que tenemos la política como vocación y no como necesidad, da satisfacción a los que nos esforzamos en ofrecer lo mejor de nosotros mismos. Parece que al Sr. Orengo obtiene satisfacción en otras cosas. Pero los ciudadanos una vez más han quedado decepcionados tras tanta expectativa. En definitiva están decepcionados de un gobierno incapaz de innovar ni aportar ningún tipo de confianza ni ilusión, un gobierno al que sólo le importa mantener en nómina a los suyos.
domingo, 16 de mayo de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario