Ya estamos en semana santa. Religiosos y no religiosos podremos disfrutar de unos días festivos que nos vendrán muy bien para descansar, viajar y para algunos participar de los actos propios de semana santa. Aunque lejos de vivir la fe de una forma íntima y personal, a los cristianos de hoy en día sólo les interesa las capuchas, las procesiones, los caramelos,... A unos vestirse de capuchino cuando durante todo el año no han mostrado el mínimo interés por la hermandad, a otros ver la procesión como si una cabalgata de reyes se tratara. El caso es entretenerse, pero de espiritualidad nada. Los unos de manera justificada porque no son practicantes, los otros porque entienden la práctica cristiana como un ir a misa alguna vez al año y "portarse bien". Los cristianos ortodoxos siguen la tradición de una manera más estricta y anhelan la pascua tras 40 días de auténtica coherencia religiosa. La fiesta de resurrección es esperada con ansias y celebrada con gran alegría. Nosotros, los católicos, indiferentes a lo divino y lo humano no esperamos nada. Simplemente nos preocupamos de alejarnos de todo aquello relacionado con el esfuerzo, el sacrificio y por supuesto el sufrimiento. La felicidad sólo la entendemos como una ausencia del sufrimiento. Claro que los budistas también la definen así, pero a la hora de la verdad no podemos sentir satisfacción ni valorar aquello que no nos cuesta.
No puedo terminar sin mencionar a nuestro ayuntamiento que olvida una vez más a la colegiata como referente en estos días y olvida con ella las buenas prácticas que antaño exigían la organización de algún concierto religioso en esta semana santa. Muestra su falta de sensibilidad una vez más. Con concierto o sin él nuestra Insigne Colegiata cuenta con web propia que aunque modesta ofrece una cara en el cibermundo: Podéis visitarla aquí
miércoles, 31 de marzo de 2010
martes, 16 de marzo de 2010
Fallas
Por qué no podemos tener la fiesta en paz?
Es posible que los que son falleros y los que no lo somos podamos vivir en armonía, simplemente el gobierno local y autonómico debe velar por tener unas fiestas respetuosas en la que se respeten los horarios de descanso en los barrios y se habiliten zonas para verbenas, etc.
Hay que tener en cuenta que los días no festivos los trabajadores necesitan descansar, lo cual es perfectamente compatible con el disfrute de los que participan en las fiestas que tradicionalmente se celebran en nuestra comunidad
No se trata que no les gusta a los inmigrantes, se trata que tanto los autóctonos como los foráneos se marchan estos días a otra comunidad para poder descansar (aquellos que pueden disfrutar de vacaciones) el resto se queda resignado a no poder dormir, leer, descansar, escuchar la televisión ni poder circular tranquilamente por las calles de las ciudades falleras.
A diferencia de otras fiestas tradicionales las fallas carecen del respeto a la ciudadanía, valor que debe preservar cualquier gobierno municipal.
Es posible que los que son falleros y los que no lo somos podamos vivir en armonía, simplemente el gobierno local y autonómico debe velar por tener unas fiestas respetuosas en la que se respeten los horarios de descanso en los barrios y se habiliten zonas para verbenas, etc.
Hay que tener en cuenta que los días no festivos los trabajadores necesitan descansar, lo cual es perfectamente compatible con el disfrute de los que participan en las fiestas que tradicionalmente se celebran en nuestra comunidad
No se trata que no les gusta a los inmigrantes, se trata que tanto los autóctonos como los foráneos se marchan estos días a otra comunidad para poder descansar (aquellos que pueden disfrutar de vacaciones) el resto se queda resignado a no poder dormir, leer, descansar, escuchar la televisión ni poder circular tranquilamente por las calles de las ciudades falleras.
A diferencia de otras fiestas tradicionales las fallas carecen del respeto a la ciudadanía, valor que debe preservar cualquier gobierno municipal.
Nuestro querido castillo Bairén
En las últimas legislaturas algunos partidos se han esforzado en presentar en sus programas electorales la restauración del Castillo de Gandia, la cual incluía limpieza, recuperación de la antigua muralla, iluminación, fortalecimiento, reconstrucción… casi hasta querían resucitar a los primeros gandienses que lo habitaron.
Claro que después de elecciones todos saben hacerse las víctimas justificando que sólo puede llevarse a cabo dicha recuperación con la ayuda del gobierno estatal o autonómico, en función del color político que les convenga (o puedan) atacar.
Más les nos valdría a todos los ciudadanos que se olvidaran de estrategias políticas y asumieran la responsabilidad no sólo de las promesas electorales sino del compromiso que tiene un gobierno local con el patrimonio histórico-cultural de la ciudad. Cosa que en el caso de Gandia parece que no importe demasiado. El PSOE-Plataforma lo ha demostrado en reiteradas ocasiones con el derribo de alquerías, fragmentos de la antigua muralla y un sinfín de edificios históricos. De nada están sirviendo las presiones de la oposición o de asociaciones a favor de la conservación del patrimonio cultural e histórico de nuestra ciudad y comarca.
La foto que acompaña el artículo demuestra la dejadez de un gobierno que ni siquiera se digna a limpiar la basura de los visitantes que dejan cuando intentan disfrutar de unas maravillosas vistas (depende de hacia uno mire claro está).
Palos explicativos caídos, basuras repletas y un camino olvidado. Claro que en las tertulias y ruedas de prensa los progresistas vuelven a ser los primeros preocupados en estos menesteres. Seguro que al final la culpa es del Partido Popular, que no se lleva las bolsas a casa y las deja en las papeleras. ¿A quién se le ocurre utilizar una papelera para dejar nada?, y no me atrevo a decir dentro de la papelera porque eso ya es una hazaña que entraña una dificultad inimaginable, en nuestro caso.
Bueno mientras algunos historiadores debaten si se debería llamar Bairén, Bayrén o Bayrent, otros concejales ni quiera han subido una vez desde de cobran sus ingentes sueldos públicos para avergonzarse de lo que están haciendo con nuestra muy querida ciudad.
Claro que después de elecciones todos saben hacerse las víctimas justificando que sólo puede llevarse a cabo dicha recuperación con la ayuda del gobierno estatal o autonómico, en función del color político que les convenga (o puedan) atacar.
Más les nos valdría a todos los ciudadanos que se olvidaran de estrategias políticas y asumieran la responsabilidad no sólo de las promesas electorales sino del compromiso que tiene un gobierno local con el patrimonio histórico-cultural de la ciudad. Cosa que en el caso de Gandia parece que no importe demasiado. El PSOE-Plataforma lo ha demostrado en reiteradas ocasiones con el derribo de alquerías, fragmentos de la antigua muralla y un sinfín de edificios históricos. De nada están sirviendo las presiones de la oposición o de asociaciones a favor de la conservación del patrimonio cultural e histórico de nuestra ciudad y comarca.
La foto que acompaña el artículo demuestra la dejadez de un gobierno que ni siquiera se digna a limpiar la basura de los visitantes que dejan cuando intentan disfrutar de unas maravillosas vistas (depende de hacia uno mire claro está).
Palos explicativos caídos, basuras repletas y un camino olvidado. Claro que en las tertulias y ruedas de prensa los progresistas vuelven a ser los primeros preocupados en estos menesteres. Seguro que al final la culpa es del Partido Popular, que no se lleva las bolsas a casa y las deja en las papeleras. ¿A quién se le ocurre utilizar una papelera para dejar nada?, y no me atrevo a decir dentro de la papelera porque eso ya es una hazaña que entraña una dificultad inimaginable, en nuestro caso.
Bueno mientras algunos historiadores debaten si se debería llamar Bairén, Bayrén o Bayrent, otros concejales ni quiera han subido una vez desde de cobran sus ingentes sueldos públicos para avergonzarse de lo que están haciendo con nuestra muy querida ciudad.
Por la sociedad del futuro
Democracia, libertad de expresión! Qué bonitas palabras…sobre todo puestas en boca de los progresistas. A algunos nos da miedo pensar en la sociedad del futuro, o del presente porque resulta que uno de los valores que se debe transmitir en los centros educativos que es el respeto, se enseña de una manera un tanto “moderna”, porque ¿qué mejor manera de enseñar a los estudiantes este principio que poniendo la foto del Conseller de Educación cara abajo?. Los motivos dan igual. La máxima es “si uno no comulga con la ideología del jefe, entonces a la quema con él”. Claro, ahora los alumnos entienden perfectamente esta palabra. Esa vieja definición de respeto como versan algunos diccionarios “consideración sobre la excelencia de alguna persona que nos conduce a no faltar a ella, a no afrontarla” no tiene sentido ya. Ahora todos lo tenemos claro. Los alumnos podrán respetar a sus profesores insultándolos y ninguneándolos o al mismo director. Claro, podrán humillarlo si suspenden o si piensan de manera diferente. Y qué cabe decir sobre los padres! Se acabó eso de obedecer cuando los padres quieran imponer su buen criterio, ahora vale todo. Ni a los mayores, ni a las autoridades públicas. Caray! si me pone una denuncia pues le tiro al agente la papeleta y no le pego porque tiene pistola, porque en otro caso se iva a enterar. Si el médico no me receta algo que necesito porque cree que no es recomendable para mí pues le amenazo y va a saber quién soy yo. Lo importante es hacer lo que a uno le venga en gana. Lo importante es pensar en mis derechos, la parte de obligaciones la debemos dejar a un lado. Porque si el director de un centro público que es un trabajador puede hacer lo que quiera con un centro que es propiedad de la Conselleria y no su propia casa, si un director de un centro público que es parte de la administración puede hacer lo que quiera con la misma administración donde y para la que trabaja…¿qué no podrán hacer ahora los alumnos? Ellos ahora lo tienen claro, igual que tienen clara la nueva ley recién aprobada por el senado, según la cual se puede asesinar a los 16 años.
El PSOE está adoctrinando a los individuos del mañana, ahora lo importante es la libertad, da igual quien se te ponga en el camino. Viva el sexo sin desmesura! que para eso están las pastillas sin receta, y si fallan pues a abortar.
Lo que no sabe Zapatero es que cuando hayan aprendido a no respetar nada, tampoco le van a respetar a él. Con su locura progresista este gobierno pretende sustituir democracia con libertinaje y libertad con anarquía. Pues nada, cada cual a hacer lo que le venga en gana.
Menos mal que algunos todavía tienen sentido común y quieren preservar los valores más importantes. Menos mal que algunos todavía entienden una sociedad donde el respeto, la vida, la familia y la economía son prioritarios, porque como ha dicho el Sr.Aznar, estos socialistas se han fundido el país en unos años. Pero no sólo quieren hundirlo económicamente, quieren dejar su impronta, quieren convertirlo en una selva sin ley.
Pero no cuentan que los ciudadanos no nos dejamos adoctrinar y sabemos que los valores se llaman así porque como dice Adela Cortina en su libro “Ciudadanos del mundo” los valores son reales y debemos aceptarlos. Cuestionar los valores fundamentales sobre los que se asienta nuestra sociedad no lleva a otro lugar que a la aparición de humanimales al estilo de la Isla del Dr. Moreau como escribía el novelista George Well.
La historia juzgará las barbaries y el sr. Zapatero ocupará un lugar privilegiado.
El PSOE está adoctrinando a los individuos del mañana, ahora lo importante es la libertad, da igual quien se te ponga en el camino. Viva el sexo sin desmesura! que para eso están las pastillas sin receta, y si fallan pues a abortar.
Lo que no sabe Zapatero es que cuando hayan aprendido a no respetar nada, tampoco le van a respetar a él. Con su locura progresista este gobierno pretende sustituir democracia con libertinaje y libertad con anarquía. Pues nada, cada cual a hacer lo que le venga en gana.
Menos mal que algunos todavía tienen sentido común y quieren preservar los valores más importantes. Menos mal que algunos todavía entienden una sociedad donde el respeto, la vida, la familia y la economía son prioritarios, porque como ha dicho el Sr.Aznar, estos socialistas se han fundido el país en unos años. Pero no sólo quieren hundirlo económicamente, quieren dejar su impronta, quieren convertirlo en una selva sin ley.
Pero no cuentan que los ciudadanos no nos dejamos adoctrinar y sabemos que los valores se llaman así porque como dice Adela Cortina en su libro “Ciudadanos del mundo” los valores son reales y debemos aceptarlos. Cuestionar los valores fundamentales sobre los que se asienta nuestra sociedad no lleva a otro lugar que a la aparición de humanimales al estilo de la Isla del Dr. Moreau como escribía el novelista George Well.
La historia juzgará las barbaries y el sr. Zapatero ocupará un lugar privilegiado.
Elecciones en Ucrania
Somos muchos los que abogamos para que se aplique en nuestro país el famoso sistema de doble vuelta en las elecciones. Así nos evitaríamos casos como los que han venido ocurriendo en Gandia en las últimas legislaturas donde los partidos menos votados, con representación, tienen las llaves del gobierno. Si en la anterior legislatura fue el BLOC, que al aunque a muchos no les gustara que tuviera la capacidad de decidir o cambiar el gobierno local, hay que reconocer que aportó buenas iniciativas a un gobierno cansado y falto de ideas como es el del Sr. Orengo. Fueron muchos los que quedamos atónitos cuando la composición fue la de un gobierno local donde los que decidían eran los menos votados y el alcalde era una persona que no iba en cabeza de ninguna lista.
No menos extraña es la composición del actual gobierno donde el Sr. Mut anteriormentde disfrazado de los colores del partido popular se ha despojado de cualquier ideología y colabora fervientemente con el PSOE acaparando poder cuya amoralidad queda fuera de toda duda.
Ahora bien, si poco nos gusta que un partido artificial y usurpador como PdG pueda decidir si gobierna el PSOE o el PP, no menos grave es que en una segunda vuelta como es el caso de las elecciones presidenciales de Ucrania, el vencedor matemático (y jurídico) haya ganado por 2 puntos de diferencia. Independientemente de la inestabilidad social que pueda acarrear un país donde el 50% de origen ruso está a favor de un acercamiento hacia este país y el otro 50% alberga esperanza de la prosperidad que promete (y no llega) de la Unión Europea.
Si la crisis económica había golpeado con fuerza a los desdichados ucranianos, la supuesta estabilidad política que propone Yanukovich (el ganador de las elecciones con aproximadamente un 48% de los votantes) frente a la perdedora Timoshenko con aproximadamente un 46% del electorado. ¿Qué legitimidad social o ética supone este ajustado resultado donde sólo las matemáticas pueden esclarecer quién ha sido el ganador?.
La ciencia matemática es útil y necesaria pero nuestro sistema electoral tiene lagunas. La ley d’Hônt aunque en la mayoría de casos es autosuficiente, necesita de añadidos como las barreras electorales del 5% (¿por qué no el 2’789%?, por ejemplo). La mayoría suficiente o los pactos postelectorales antinatura no son peores que un presidente que ha ganado por un puñado de votos a la otra mitad de la población.
Algunos proponen listas abiertas. Una utopía en mi opinión. Otros partidos minoritarios bajar la barrera electoral al 3%. El Sr. Sancho de U.V., la Sra. Fuster de GIVAL o el Sr. Peris dels Verds han obtenido en pasadas elecciones más de 1000 votos y sin las actuales barreras artificiales (que sitúan la representación con alrededor de 1700 votos) hubieran sacado un concejal, cosa que a mi entender hubiera sido más que legítima.
Al final debemos decidir cuál es el sistema menos injusto. Unos dan poca estabilidad, otros perjudican a los partidos minoritarios, otros dan un peso diferente a ciudadanos de diferentes regiones, pero ninguno da una solución global.
Solución que, a mi entender, sólo puede comenzar desde la ciudadanía. Con una esfera pública activa cuyos actores se involucren y participen en la vida política, que reclamen sus derechos sociales, pero que cumplan con sus obligaciones para establecer una sociedad donde no pueda existir la tiranía de la mayoría, ni la espiral del silencio. Donde los representantes políticos no gobiernen, sino sea el mismo pueblo el que se autogobierne. Puede que nos quede mucho todavía, pero al menos debemos ponernos en el camino.
No menos extraña es la composición del actual gobierno donde el Sr. Mut anteriormentde disfrazado de los colores del partido popular se ha despojado de cualquier ideología y colabora fervientemente con el PSOE acaparando poder cuya amoralidad queda fuera de toda duda.
Ahora bien, si poco nos gusta que un partido artificial y usurpador como PdG pueda decidir si gobierna el PSOE o el PP, no menos grave es que en una segunda vuelta como es el caso de las elecciones presidenciales de Ucrania, el vencedor matemático (y jurídico) haya ganado por 2 puntos de diferencia. Independientemente de la inestabilidad social que pueda acarrear un país donde el 50% de origen ruso está a favor de un acercamiento hacia este país y el otro 50% alberga esperanza de la prosperidad que promete (y no llega) de la Unión Europea.
Si la crisis económica había golpeado con fuerza a los desdichados ucranianos, la supuesta estabilidad política que propone Yanukovich (el ganador de las elecciones con aproximadamente un 48% de los votantes) frente a la perdedora Timoshenko con aproximadamente un 46% del electorado. ¿Qué legitimidad social o ética supone este ajustado resultado donde sólo las matemáticas pueden esclarecer quién ha sido el ganador?.
La ciencia matemática es útil y necesaria pero nuestro sistema electoral tiene lagunas. La ley d’Hônt aunque en la mayoría de casos es autosuficiente, necesita de añadidos como las barreras electorales del 5% (¿por qué no el 2’789%?, por ejemplo). La mayoría suficiente o los pactos postelectorales antinatura no son peores que un presidente que ha ganado por un puñado de votos a la otra mitad de la población.
Algunos proponen listas abiertas. Una utopía en mi opinión. Otros partidos minoritarios bajar la barrera electoral al 3%. El Sr. Sancho de U.V., la Sra. Fuster de GIVAL o el Sr. Peris dels Verds han obtenido en pasadas elecciones más de 1000 votos y sin las actuales barreras artificiales (que sitúan la representación con alrededor de 1700 votos) hubieran sacado un concejal, cosa que a mi entender hubiera sido más que legítima.
Al final debemos decidir cuál es el sistema menos injusto. Unos dan poca estabilidad, otros perjudican a los partidos minoritarios, otros dan un peso diferente a ciudadanos de diferentes regiones, pero ninguno da una solución global.
Solución que, a mi entender, sólo puede comenzar desde la ciudadanía. Con una esfera pública activa cuyos actores se involucren y participen en la vida política, que reclamen sus derechos sociales, pero que cumplan con sus obligaciones para establecer una sociedad donde no pueda existir la tiranía de la mayoría, ni la espiral del silencio. Donde los representantes políticos no gobiernen, sino sea el mismo pueblo el que se autogobierne. Puede que nos quede mucho todavía, pero al menos debemos ponernos en el camino.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)